• Opinión Una justa final

La historia de las grandes selecciones se construye a través de sus porteros y sus delanteros. Si el difunto Lev Yashin posee un lugar de privilegio en la leyenda futbolística es en buena medida por la victoria de la Unión Soviética en la primera Eurocopa de la historia, en el año 60. Lo mismo ocurre en buena medida con el longevo Dino Zoff, enlace entre los triunfos italianos en la Euro del 66 y el Mundial de 82, o con el alemán Sepp Maier, campeón de Europa en el 72 y del mundo en el 74, y por supuesto con José Ángel Iribar, campeón continental en el 64, el primer de los títulos de España. Y qué decir de Gianluigi Buffon, de Iker Casillas o de Manuel Neuer, representaciones modernas del misticismo que rodea a los mejores porteros de la historia.

Quién sabe si en el futuro el nombre de Gianluigi Donnarumma (22 años) o el de Jordan Pickford (27) evocarán el altísimo nivel de los anteriormente mencionados. Wembley ofrece esta noche un pasaporte hacia la gloria a los dos guardametas, aún escasos de historia en sus países. La primera Eurocopa de Inglaterra o la segunda de Italia, tras la ya lejana de 1968, llevará el sello de alguno de los dos hombres que comienzan ahora a redactar sus primeros párrafos con sus respectivas selecciones. El italiano está disputando su primer gran torneo y el inglés el segundo, tras estrenar titularidad en el Mundial de hace dos años.

La oportunidad les une, pero todo lo demás les separa, comenzando por la tradición nacional del puesto que ocupan. Italia fue siempre territorio de porteros sólidos y duraderos. El catenaccio del que hicieron religión durante décadas en el país transalpino arrancaba con la estabilidad de un guardameta fiable cuya jerarquía no se discutía. Zoff fijó durante 15 años el patrón oro del 'portiere italiano', estándar que Walter Zenga mantuvo a gran nivel a finales de los 80. La siguiente década estuvo marcada por la alternancia, no siempre amistosa, entre Gianluca Pagliuca y Angelo Peruzzi hasta que, con el cambio de siglo, Buffon se apoderó del puesto desde 2002 hasta 2018.

Banks y Shilton

En Inglaterra, en cambio, la posición de portero lleva más de tres décadas siendo un quebradero de cabeza y hasta motivo de escarnio entre la afición local. Tras la hegemonía de Gordon Banks en los 60 y 70 y la de Peter Shilton en los 80, David Seaman recogió el testigo durante casi una década, sin llegar a convencer nunca. Su recordada despedida de los Three Lions la firmó Ronaldinho en el Mundial 2002, sorprendiéndole con una falta directa desde 40 metros. No fue un error aislado. Desde entonces y hasta 2018, la portería de Inglaterra se convirtió en una silla eléctrica por la que fueron pasando, de forma inestable, guardametas de dudoso nivel: Paul Robinson, Robert Green, Scott Carson, David James -su apodo, Calamity, ahorra explicaciones-, Joe Hart...

Así, hijos de su estirpe, Pickford y Donnarumma han seguido procesos de afianzamiento en su selección antagónicos. El inglés fue la apuesta de Gareth Southgate en 2017 después de Joe Hart fuera descartado por Guardiola en el Manchester City. Nunca terminó de convencer aquella elección en una Inglaterra dividida entre el portero del Everton y Nick Pope (Burnley), más tarde también con Dean Henderson en la ecuación. Ni siquiera su gran Mundial en Rusia, en el que subsanó la maldición eterna de su selección con las tandas de penalti, cerró el debate. Su rendimiento irregular en el siempre irregular Everton tampoco ha ayudado. En esta Eurocopa, pese a haber encajado un solo gol -del danés Damsgaard en semifinales-, tampoco ha erradicado las dudas, ofreciendo inseguridad en varios partidos. Una victoria inglesa esta noche en Wembley cerraría al fin el debate, al menos hasta que se constate hasta dónde puede crecer el prometedor Dean Henderson -que tuvo que abandonar el torneo por lesión mediada la primera fase- en el Manchester United.

La lenta escalada de Pickford desde la quinta división inglesa hasta la titularidad en su selección contrasta con la inaudita precocidad de Donnarumma. Gigi debutó en la portería de todo un Milan con apenas 16 años en 2015 y desde el primer día se apropió del puesto, sentando a Diego López, y con 17 ya era internacional absoluto. Italia, entusiasmada por sus credenciales, le bendijo enseguida como el relevo natural de Buffon, en un proceso que culminó después de que la Nazionale se quedara fuera del Mundial de 2018, algo que no ocurría desde 1958.

En estos casi cuatro años no han surgido dudas, en parte por la poca entidad de su competencia -Alex Meret y Salvatore Sirigu le acompañan en esta Euro-. El crecimiento de toda la selección, 33 partidos ya sin conocer la derrota, también ha contribuido a afianzar su posición en la azzurra. Un título, el que sería el primero para Italia desde 2006, le consolidaría definitivamente como uno de los mejores porteros del mundo, si es que no lo está ya: cuando acabe esta Eurocopa, buscará un nuevo salto en su carrera en las filas del PSG. Antes, deberá honrar a una estirpe como no hay otra en el mundo. Pickford, por su parte, tratará de desterrar la suya para siempre. Sólo uno lo logrará.

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